La volvería a buscar


Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón...


Aunque esto nunca podáis leerlo porque seguramente nunca existáis, pero si hay una posibilidad juro que intentare encontraros en mi vida.


Hubo una primera época de felicidad máxima entre vuestra madre y yo, desde el primer instante que la vi caminar hacia mí con cierta timidez supe ver la alegría que irradiaba, eso fue lo primero que me enamoro de ella, que desprendía luz a cualquiera que estuviera a su lado, esa inocencia y dulzura fue lo que hizo que desde aquel momento supe ver que era la mujer de mi vida, ella me proporcionaba sentimientos que nunca antes había tenido con ninguna otra, me dejaba ser yo mismo sin juzgarme, solo me aceptaba tal y como era, ella ha sido una de las pocas personas que me ha querido tal y como soy, por desgracia nunca la supe tratar con el mismo amor que ella me trato a mí. He fallado en muchas ocasiones en mi vida, pero de la única que me arrepiento es de haberle fallado a ella, de no haberle tratado como ella se merecía, o al menos con la misma entrega con la que ella me trataba a mí, y por razones que nunca llegare a entender ella vio algo en mí que nadie más había visto nunca. Ella supo ver una inteligencia y una forma de ser que nadie había visto nunca en mí, me hizo darme cuenta de que podía conseguir ser el hombre que siempre había soñado, por desgracia yo tarde muchos años en darme cuenta.


Siempre he tenido problemas con adaptarme en los sitios en los que he estado, mi forma de ser ha hecho que le caiga mal a mucha gente, no les culpo, simplemente no soy lo suficientemente abierto como persona para caerle bien a la gente nada más verme, siempre he sabido lidiar con esa “soledad”, con el saber que haya por donde fuera iba a tener miradas que me juzgaran sin conocerme, la gente solo ve el envoltorio de las personas, no se dan cuenta de que dentro hay un corazón que sufre y una mente que piensa. Nunca me ha importado lo más mínimo lo que la gente opine de mí, sinceramente ellos se lo pierden, nunca voy a cambiar mi forma de ser o mi actitud simplemente porque a los demás no les guste, he vivido muy feliz siendo como soy, cuando crezcáis y tengáis la edad suficiente entenderéis que no debéis cambiar por nadie, os tienen que querer tal y como sois, lo peor que podréis hacer será dejar que la sociedad os diga como tenéis que vestir, como tenéis que ser o como tenéis que pensar, sed como vosotros realmente queréis ser, eso os costara más de una lágrima, pero seréis persona de verdad y eso es lo realmente importante.


Cometeréis muchos errores a lo largo de vuestra vida, no dejéis que os persigan esos errores, simplemente conseguiréis cargaros con una culpa que no os pertenece. Simplemente si falláis una vez aprended para la próxima no hacerlo, no intentéis arreglar vuestro error, simplemente estad más preparados para la próxima vez, os lo digo yo que he cometido mil errores en mi vida, con algunos se sufre y con otros se aprende. Nunca pensé que vuestra madre me haría madurar de tal manera, cuando lo nuestro paso por su peor bache fue como despertar de un eterno letargo, como si ese niño con el que se habían estado metiendo durante toda su vida de repente saliera de la cueva en la que estaba y viera todo lo que podía conseguir, todo eso lo consiguió ella, ella me salvo y eso es algo que siempre le voy a estar agradecido.


Cuidadla, respetadla y amadla, porque ella se merece lo mejor que podáis darle, si yo he luchado durante toda mi vida ella todavía lo ha hecho más. La envidio sabéis, me gustaría tener el corazón que tiene ella para saber perdonar, para saber querer, yo nunca he sabido querer a nadie, ni siquiera me he querido a mí mismo o al menos eso pensaba hasta que ella apareció, siempre pensé que nunca podría hacer feliz a nadie, ella me demostró lo contrario, me hizo creer en mí, por eso luche por ella hasta mi último aliento, por eso me jure cuando la perdí una vez no volver a perderla nunca. Si de algo estoy seguro es de que si ella no hubiera aparecido en mi vida yo nunca hubiera sido completamente feliz, no sé si existen otras vidas después de la nuestra, pero si naciera de nuevo la volvería a buscar…

-Robaste una trompa azul por mi...
-Habría robado una orquesta entera...


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