Al cerrar los ojos...


A ti te extraño como ni a mí mismo nunca me extrañe…


Querida Luna sé que hay una probabilidad de que no leas esto, pero escribir es lo único que siempre me ha ayudado y ahora mas que nunca necesito ayuda de cualquier tipo. Durante estos años has sido la primera en leer cada cosa que escribía, incluso me echabas en cara cuando publicaba algo y no te lo había enseñado antes, es curioso cómo podemos echar de menos cosas que antes ni siquiera le dábamos importancia. Pero esa es la historia de mi vida sabes, siempre que algo se ha alejado de mí he empezado a echarlo de menos, cuando antes no le daba la importancia que se merecía. Pues de ti echo de menos una cantidad tremenda de cosas, la mayoría son minucias para cualquiera que las oiga, para mí son todo lo que soy y seré, y mira que nunca he sido gran cosa.


Llevo una semana sin hablar contigo y me da miedo el olvidar tu voz, me aterra el poder pensar que no voy a recordar tu risa, ni voy a volver a escuchar una palabra tuya. Llevaba tanto tiempo reprimiendo mis sentimientos que ahora con cualquier cosa me pongo a llorar, así llevo desde que tú no estás, intento despejarme, pero de repente empiezo a preguntarme que estarás haciendo y vuelvo a estar mal otra vez. Todo me recuerda a ti sabes, la primera vez que me compre la moto tú estabas a mi lado, por eso llevo una semana que he perdido las ganas de subirme, la mayoría de cosas que tengo en mi habitación las he comprado contigo o simplemente me las has regalado tú. No sé cómo hacerlo para no pensar en tí, cada vez que suena mi móvil pienso que serás tú, pero al mirarlo veo que no, le he pillado manía al móvil incluso desde que tú no estás. Me levanto y ya no es un mensaje tuyo lo primero que veo al despertar, me acuesto y ya no es un mensaje tuyo lo último que veo al acostarme, ya no tengo prisa al llegar a casa después de entrenar pensando que así podre llamarte y hablar contigo. Estoy en el trabajo y no paro de mirar las cámaras pensando que el próximo coche que vea será el tuyo que me vienes a traer el almuerzo, salgo del gimnasio y no puedo evitar mirar a ver si vienes con el pelo mojado para que nos vayamos a casa. Echo de menos que me abraces sin ningún motivo, me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti, incluso ya he pensado como sera la próxima vez que nos veamos, pero tengo tanto miedo a ese día que no suelo recurrir mucho a ese pensamiento. A veces pienso que no sé cómo voy a poder seguir dándote tiempo teniendo en cuenta que cada día que pasa me aterroriza más que te olvides de mí, busco a todas horas una señal tuya que me diga que siga luchando, que aguante, y cada día que pasa la busco con más ganas. En el fondo se que esto era lo mejor que podíamos hacer, darnos un tiempo para arreglar todo lo que hemos estado haciendo mal, pero es muy duro, mas de lo que podre admitir nunca. Estoy cansado de fingir en casa que estoy bien, esta siendo duro para todos, aunque para vosotros también lo sea. A todas horas pienso como estarás, si estarás pensando en mi o en que estarás pensando, supongo que a ti también te pasara. Estoy volviendo a hacer cosas que llevaba mucho tiempo sin hacer, supongo que esa es la finalidad de todo esto, el encontrarnos otra vez como individuos para poder en un futuro encontrarnos como pareja, o al menos a mi me gusta pensar que todo esto es un medio para un fin que es volver a estar juntos en un futuro…


Cuando no aguanto más cierro los ojos e imagino que hablo contigo, te cuento como me ha ido el día, si he discutido con alguien, que tal me ha ido en el gimnasio, a quien he tumbado en el entrenamiento, cuantos kilómetros he corrido en la ruta de hoy. Es curioso como una locura puede mantenerme tan cuerdo, simplemente apoyo mi cabeza en el respaldo de la silla y hablo como si estuvieras sentada a mi lado, estoy cenando en mi habitación y pienso que podre acabarme tu cena, me acuesto en la cama a ver una película y pienso que tendré que despertarte para que no te quedes dormida y te la pierdas. Me pongo el pijama, cierro los ojos y te noto temblar a mi lado justo antes de quedarte dormida, y al verte es la única vez en todo el día que soy feliz, que no tengo que disimular delante de nadie, al cerrar los ojos volvemos a ser nosotros, al cerrar los ojos te veo y ya no necesito nada más…


Prometo no olvidar jamás que este es un amor único en la vida...




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