Aprender de los errores...

Mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo...


A veces sin apenas darnos cuenta no le damos importancia a momentos que luego echamos de menos, estamos tan absortos pensando que la felicidad que tenemos durara eternamente que no sabemos valorarla cuando la tenemos. Por desgracia, solo sabemos disfrutar esos momentos cuando ya no los tenemos y en ese momento deseamos dar marcha atrás y volver a ese preciso instante en el que no le hacíamos caso a la felicidad que había a nuestro alrededor aunque sea solo una ultima vez.


Hace muchos años, menos de los que realmente parece que hallan sido tuve la suerte de conocer a la compañera de viaje perfecta, alguien con tanta dulzura y belleza que hizo liberarme de todas aquellas pesadillas que me consternaban diariamente, pude emprender un trayecto hacia la felicidad mas pura  sin yo apenas llegar a creérmela. Lo malo de esto es que cuando llegue a la cima empecé a no hacerle caso a esa felicidad, ni mucho menos lo hice queriendo, simplemente pensé que con eso ya bastaba, que podría vivir siempre así sin tener que hacer nada mas, me equivoque y años después empiezo a pagar esa desidia y ese conformismo. Ahora daría todo lo que he tenido y todo lo que soy por estar otra vez en esa cumbre y se que volveré a estarlo con la misma persona. Creo en las segundas oportunidades, la vida me ha enseñado que aunque falles una vez siempre vas a tener revanchas y tienes que estar preparado para cuando llegue no fallar, no volver a acomodarte, no hacer daño inconscientemente a tu pareja solamente por caer en una rutina que tu en ese momento no supiste ver como se colaba en tu relación, y al final demostrar a aquella gente que durante toda tu vida te ha causado tantos miedos y tantos traumas que eres mejor persona que ellos que es lo que al final importa.


Ahora me toca emprender un viaje de aprendizaje en el que estaré solo, sin esa compañera que me ha acompañado todo este tiempo y este trayecto solo tiene un final que es el no fallarle otra vez cuando nos volvamos a encontrar en un futuro. Ojala supiera cuanto tiempo sera, estaría menos triste de lo que estoy sabiendo cuanto tiempo tengo que estar aprendiendo a valorarme a mi mismo y a las situaciones que este viviendo en ese determinado momento, y cuando llegue ese día no fallare, en eso consiste crecer, no en saber arreglar nuestros errores puesto que eso es algo que no podemos cambiar, pero si que tenemos que saber en que hemos fallado para así no volver a hacerlo y que todo ese trayecto halla valido la pena. No sera ni hoy ni mañana pero en un futuro espero no muy lejano podre decir que esto ha valido la pena, todo lo que sea volver a encontrarme con esa persona habrá valido la pena, y eso es lo realmente importante, el aprender de los errores...


Nuestro amor puede hacer todo lo que nos propongamos...

Un lobo sin su luna

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido...


Nos conocimos casi por casualidad, como esos acontecimientos que parece que no pueden variar nada en nuestras vidas y sin embargo acaban trastocando todos nuestros planes. Me enamoré de ti prácticamente desde la primera milésima que te vi, supongo que ese tipo de cosas no las podemos controlar. Me enamoró de ti esa dulzura que desprendes a quienes están a tu alrededor, esa capacidad de contagiar la alegría a aquellos más próximos a ti, supongo que esa es la mejor virtud que puede tener una persona. Era complicado para mi abrirme a alguien, supongo que todavía lo sigue siendo, me llevo callando tantas cosas desde hace tantos años, supongo que una parte de mí, esa parte que nadie conoce nunca quiso asimilar que nunca estuve bien. Nunca supe admitir que llevo muchas “cargas emocionales” a mis espaldas, seguía viviendo nuestra vida de la mejor manera posible, intentando hacerte feliz, sin querer asimilar que por dentro estaba peor que tú. Tienes razón cuando dices que he ido rindiéndome con la mayoría de cosas que he podido conseguir en mi vida, todo aquello que me costaba un esfuerzo al final acababa odiándolo, debía haber buscado ayuda hace mucho tiempo, pero supongo que es complicado pedir ayuda cuando ya ni te acuerdas de tantos miles de silencios que tienes callados por dentro. Al final acabé derrumbándome prácticamente sin darme apenas cuenta que encima tenía una montaña de pesares y angustias que muy poca gente puede soportar. Lo peor no fue que yo me derrumbara, lo peor fue el hacerte cargar a ti con el peso de esas cargas, eso fue muy egoísta por mi parte, nunca llegue a pensar en que siempre había sido yo el “más fuerte” de los dos para esas cosas y que tú no te merecías eso.

  
Llevar una relación es a veces tan complicado y a veces tan sencillo que llega un momento que llegamos a creer que la otra persona es igual a nosotros, con nuestras mismas fortalezas y nuestras mismas debilidades, pensamos que la otra pareja tiene nuestros mismos sueños y nuestras mismas pesadillas, sin darnos cuenta acabamos haciendo caer a la otra persona por culpa de unos miedos y unas inseguridades que no tienen nada que ver con ella, que ya llevamos nosotros a cuestas. Me has apoyado siempre, cada vez que te he necesitado has estado ahí para ayudarme en lo que fuera, incluso más de lo que tú misma tendrías ganas, y sin embargo yo no he estado a la altura nunca, seguramente sin mala fe, solamente por el simple egoísmo de no darme cuenta de las cosas, por culpa de estar centrado en mí mismo y en mis demonios. Te pido perdón, por haberte hecho pasar unos meses malísimos, por no haberme querido dar cuenta antes de que no puedo controlar esos “demonios internos” que tengo, por ser tan egoísta de hacerte cargar a ti con algo que no tenías porque, solo te pido volver a empezar de cero, sin silencios, sin falsas promesas, sin nada más que tú y yo construyendo algo juntos, ayudándonos el uno al otro, apoyándonos, amándonos, es lo único que te pido, que me perdones por todos los errores que he causado y no he sabido aceptar, por todos aquellos fallos que he cometido sin yo darme cuenta.



Te quiero con locura, con la fuerza de nueve dioses, Sabes porque me he dado cuenta de que he madurado contigo, porque yo años atrás no hubiera querido aceptar que todo lo malo que me ha pasado en la vida ha sido la mayor parte culpa mía, tú me has hecho abrir los ojos y darme cuenta de que el orgullo no sirve para nada, solo vale para perder a la persona que quieres, y yo a ti no te quiero perder, no te puedo perder. Porque al final todos nos damos cuenta de que una nube sola no hace un cielo y de que un lobo sin su luna no es nada.




Se quedo fascinado con la luna tan bella y esplendorosa estaba
con su luz lo iluminaba
de su brillo se enamoraba...

Protégeme de la lluvia...



Por amor siempre se hacen grandes locuras




Nunca me arrepentiré de nada de lo que he hecho en la vida, por muchos problemas que me hallan ocasionado las acciones que yo haya decidido emprender en cada momento de mi vida. Esas decisiones las tomé simplemente porque creí que era lo más adecuado, solamente seguía lo que yo pensaba que era el mejor camino en ese momento, lo único que buscaba era un rayo de felicidad. Simplemente deseaba que alguien apareciera mostrándome lo que yo llevaba dentro y si para encontrar el amanecer tenía que pasar mi propia oscuridad es algo de lo que nunca podre arrepentirme…


Si cierro los ojos todavía puedo estar en aquella noche estrellada, si me concentro puedo volver a sentir sus labios contra los míos, puedo oler su perfume y oír su risa. Lo malo viene cuando los vuelvo a abrir y estoy yo solo, temblando en un rincón sin saber qué hacer, cabreado conmigo mismo por haberme dejado llevar, por haberme permitido ser feliz por una mísera vez en mi vida. Y sin embargo la amé, aunque fuera por minúsculos momentos dentro de mí deseaba que ella hubiera aparecido antes cuando yo no estaba encadenado a una vida que yo mismo había decidido emprender, una vida que yo mismo decidí tomar porque era lo mejor para volver a ser yo mismo. Volver a una época pasada, donde no habían traumas que me perseguirán por siempre. Hubo una época donde aún los insultos y las risas maliciosas no inundaban todos mis recuerdos, donde era ese chico tímido que vivía atado a su propio corazón, el mismo que le provocaría la mayor parte de los problemas de su vida…


La mayoría de mis recuerdos están bajo un mar de sentimientos agridulces y traumas que me perseguirán por siempre, pero si cierro los ojos puedo volver a esos momentos donde conseguíamos que lo demás no importara, donde lo único que existíamos era ella y yo, ese era nuestro refugio, donde nuestras palabras mandaban y los problemas se quedaban fuera de nuestras vidas. Era como si fuéramos el protector del otro, como si viviéramos bajo un mismo techo y lo de alrededor estuviera derrumbado por una lluvia incesante de problemas y sin embargo seguíamos mirándonos a los ojos y sin hablar poder susurrarnos uno al otro:

                                       “Protégeme de la lluvia”