No me gustaba el rugby por violento, sino por inteligente...
Las líneas que inundan esta entrada no trataran como en anteriores textos de amores no correspondidos, ni de citas rechazadas, ni siquiera de corazones rotos, aunque en varias fases de esta historia es el protagonista secundario y uno de los artífices de un nivel bajo de juego, lo que quiero plasmar es algo de lo que en reducidas ocasiones he hablado...el Rugby...y de cómo se puede pasar de amar un deporte a odiarlo profundamente...
Parece que fue ayer cuando volví a ese vestuario, habían pasado unos 10 años desde la última vez que había pisado ese suelo, todo era tan extraño y tan conocido a la vez, había pasado mucho tiempo desde que pronuncie esas palabras...desde que dije que no quería jugar más, todavía recuerdo ese paseo por ese camino de tierra hasta el vestuario, esas miradas de sorpresa que notaba en mi espalda, ese saludo frio, esa sensación de demostrar que yo también podía jugar, que podía ser titular comenzaría a brotar en mi un par de meses después, cuando note que iba a chocar con todo el mundo por mi manera de entender el deporte, yo jugaba por divertirme...y lo sigo haciendo, sé que en el momento en que deje de divertirme no merecerá la pena seguir, y estuve durante esos 2 primeros años apunto de rendirme, se juntaron dos aspectos que no debieron juntarse, el enfrentamiento directo con el entrenador y mi vida personal fueron una bomba que llego a explotarme en plena cara, entre ese entrenador que no confiaba en mí y esa chica que me hacía sufrir cada minuto de mi vida consiguieron que poco a poco dejara de disfrutar jugando, esos momentos fueron los únicos que deje de divertirme entrenando...ya ni jugaba, y mi mente estaba fuera del terreno de juego, estaba mucho más lejos, en otra galaxia, deje que mis altibajos amorosos acabaran con el amor a un deporte, porque ese deporte es el que siempre he amado y siempre amare, porque si hay algo de lo que me arrepiento en esta vida es de eso, de habérmelo dejado la primera vez, pero volví...como en el 96 Michael Jordan...
Podría definir aquellas 2 temporadas como las peores de toda mi vida, todo empezó torcido, cuando mejor estaba física y mentalmente llego ese primer partido que llevaba esperando toda una pretemporada, solo él supo cómo arruinarme aquel momento con solo un "Juegas de titular, pero como vuelvas a contestar a alguien no vuelves a vestir esa camiseta", me acusaba de mal compañero un entrenador que había dejado tirado el club años atrás, me resultaba curioso, lo que no sabía es que esos pequeños roces con algún sector del vestuario y de la directiva acabaría salpicándome al año siguiente, aún recuerdo cada palabra desmotivadora que solo el podía decirme, aquellos 5 minutos por partido que me sacaba y aun esperaba que hiciera algo..."Vos conoces a mi hijo y el cuándo ha tenido una dificultad de jugar poco se lo ha ganado en el campo", un hijo que se fue con el rabo entre las piernas porque no jugaba...no creo que fuera el mejor ejemplo, sabía que no podía esperar nada de una familia que han ido poniendo verde a cada equipo por el que han ido, además haciéndolo a la espalda, pero claro...el malo era yo por querer divertirme sobre el campo, por no querer emborracharme como un cabron, yo no era el que me iba antes de un partido de fiesta, yo solo hacia mi trabajo, y él estuvo a punto de cargarse todo mi amor a ese deporte...
Cuando llego el año siguiente pensé que sería diferente, y empezó de la mejor manera, jugaba de titular, aunque no me sentía cómodo, notaba como tenía una espada de Damocles sobre mi cabeza, y llego aquel punto fatídico que marcaría el resto, aquella no convocatoria a la que seguirían muchas más, ahí acabo todo, mi amor a este deporte acabo ese día, yo jugaba porque me divertía en el campo, pero entrar al campo faltándome 5 minutos, quedarme sin jugar después de haber estado calentando toda una parte no era divertido...y explote...como lo hubiera hecho cualquiera...aún recuerdo ese "fusilamiento público" con toda la plantilla presente, esos ademanes de emperador romano apunto de mandar a los leones a un esclavo, la impotencia y las lágrimas recorrían mi interior, como otras tantas noches desde que sabía que lo único que quería era que ese entrenador se fuera, abandonara...como otras tantas veces había abandonado al equipo, lo único que quería era que acabara todo, para bien o para mal que acabara...
Esa reunión con la junta directiva, ese correo que me entere que mando a la directiva pidiendo que me apartaran del primer equipo, fueron cosas que todavía guardo en mi memoria, ese último partido con él en la banda...fue la primera vez que me alegraba de que pitaran el final de un partido, porque fue el final de una era de oscuridad y ostracismo, y empezó otra, esta temporada sin duda ha sido la mejor de las 4 que he podido disfrutar en senior, se acabaron los malos rollos con el cuerpo técnico, se acabó todo aquello que me preocupara, todo se diluyo...pero mi amor por este deporte sé que disminuye día a día, nadie entiende el rugby de la misma manera que lo entiendo yo, y eso hace que me canse cada día mas de tantas tonterías y de tanta falsa amabilidad, mi sueño en este deporte jamás lo podre cumplir, aunque me hallan ofrecido irme de este equipo no puedo irme de esta ciudad así como así...aquí tengo lo único que me ha hecho no rendirme nunca...la tengo a ella...y siempre le tendré mayor amor a ella del que puedo tenerle a ningún deporte...no sé qué pasara, no sé si mi espalda me permitirá jugar muchos años más, no sé si decidiré dejarlo...no sé lo que ocurrirá mañana...
![]() |
| El Rugby es otra cosa para mi, el día que deje de divertirme sobre el césped, volveré a recorrer ese campo de tierra alrededor del terreno de juego...y todo se acabara...me iré definitivamente... |

